Después de una reunión del
partido de la U con el presidente Juan Manuel Santos, el senador Roy Barreras
dijo a la opinión pública que “tenemos gran interés en que Cambio Radical y La
U encuentren un escenario de fusión y de unidad”, una propuesta que sorprendió
a los colombianos debido a que en el panorama político del país no se esperaba.
Pero una observación más
detallada a este tipo de “fusión partidista” arroja datos tristes sobre lo
hipócritas que son los políticos colombianos. En el caso de Roy Barreras, un
médico del Valle del Cauca que inicio su camino político en la juventudes
galanistas para luego ser concejal de Cali de la mano del partido liberal. Años más tarde se lanzó para gobernador de su
departamento en nombre del Partido Cambio Radical, objetivo que no lo logró
cumplir.
En el 2006 fue elegido
representante a la Cámara por el mismo partido pero se convirtió en uno de los
líderes del uribismo al defender a ultranza en el Congreso al expresidente
Uribe. Años más tarde lidero el trasteo de parlamentarios al partido de la U y
en 2010 fue elegido Senador con la bandera de este mismo partido. Los hechos de
“voltearepismo” son más que evidentes.
Con la propuesta de la fusión
entre la U y Cambio Radical sale a relucir una vez el carácter cambiante de los
políticos. Los orígenes del partido Cambio Radical se remonta a un puñado de ex
galanistas que se separaron del partido liberal por no compartir ciertas
políticas del tradicional rojo liberal.
Años más tarde y luego de su
fundación el partido apoyo a Alfonso Valdivieso, ex fiscal general de la
nación, en su candidatura para más tarde retirar y dar su apoyo al líder nato
del conservatismo Andrés Pastrana Arango. Luego en la era Uribe, Cambio Radical
formó parte del apoyo a la candidatura presidencial de Álvaro Uribe para luego
de años de apoyo saliera de la “coalición uribista” con el rabo entre las
patas.
Sin embargo durante esta época
sufrió una nueva era de transfuguismo de político que en 2009 se refugió baja
las alas del partido de la U. Para el año 2011 este partido formó parte de la coalición
que llevo a Juan Manuel Santos a la presidencia por el partido de la U.
Sin embargo el pantano que enredo
al partido que actualmente lidera Germán Vargas Lleras, es el de los nexos con
paramilitares de sus militantes. Varios de ellos fueron capturados por orden de
la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia por estar involucrados en el
escándalo de la parapolítica. Es un triste panorama para un
partido de ex galanistas, cuando el propio Luis Carlos Galán fue quién combatió
de frente las penetraciones del mundo del narcotráfico y la delincuencia en la
política colombiana.
El caso presidencial
Luego de la negativa de la Corte
Constitucional para que Álvaro Uribe fuera elegido por tercera vez en las elecciones para presidente del año
2010, su ministro estrella Juan Manuel Santos logró de manos del partido de U
llegar al Palacio de Nariño sin embargo Santos siempre había sido uno de los
políticos más sobresalientes del partido liberal hasta la era Uribe.
El presidente había sido ministro
de Comercio Exterior del gobierno de César Gaviria más tarde fue ministro de
hacienda del mandato conservador de Andrés Pastrana para finalizar su carrera
ministerial con el Ministerio de defensa en el gobierno de Uribe.
En su mandato propuso la “Unidad
Nacional” para gobernar junto con la mayor parte de los partidos que se
quisieron unir entre ellos los
conservadores, liberales, Cambio Radical, Partido de la U y Partido
Verde, formando una mezcolanza por el bien del país.
Hoy el presidente tiene en su
mano el as de la paz pero los partidos que se le pegaron al programa de
gobierno tienen poco o nada para lanzar al ruedo político. El proceso de paz,
uno de los tantos que hemos visto pero con más futuro, se ha convertido en el
trampolín salvador de la política. Todos quieren ser parte del gobierno que
logró la paz luego de más de 50 años de conflicto.
Así mismo el presidente expresó el
deseo de que “reelijan sus políticas de gobierno” que en plata blanca es que
Santos quiere que los colombianos lo reelijan. Para ello el presidente decidió
revivir la Fundación para el Buen Gobierno, una plataforma política que usó
para ser tendencia política durante tantos años, de manos de políticos que han
brincado de partido en partido. “Amanecerá y veremos” diría el dicho
popular.
Hoy los partidos políticos y sus
militantes, a pesar de sus escándalos e investigaciones, buscan de cualquier
forma ser parte del gobierno que muy posiblemente logrará la paz. Casi ningún
político se salva del “voltearepismo” reinante en el ente ejecutivo y
legislativo.
En algún tiempo los colombianos
elegirán y no tendrán opciones serias para escoger, porque la cantidad variada
de partidos no tiene líderes. Y ni hablar de la oposición de hoy, liderada por
Álvaro Uribe, en donde su mayor figura es un ex vicepresidente que tiene
peleando a punta de vallas, con mensajes egoístas y cargados de
resentimientos, a todos los sectores sociales
y políticos y que en alguna oportunidad planteó la opción de electrocutar a los
jóvenes.
Que “clase” política tan
vergonzosa, toda ella, llena de intereses ocultos y egoístas que no benefician
a la sociedad colombiana que es la que los elige. “Cada pueblo tiene los
gobernantes que se merece” por ello es necesario mirar hacia el interior para
ver que está fallando y desecharlo. Sin embargo con esta fusión entre el
Partido de la U y Cambio Radical queda demostrado que en estas épocas, Colombia tiene los políticos
más oportunistas de la historia reciente.
