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martes, 21 de mayo de 2013

La fusión de los “voltearepistas”

Después de una reunión del partido de la U con el presidente Juan Manuel Santos, el senador Roy Barreras dijo a la opinión pública que “tenemos gran interés en que Cambio Radical y La U encuentren un escenario de fusión y de unidad”, una propuesta que sorprendió a los colombianos debido a que en el panorama político del país no se esperaba.

Pero una observación más detallada a este tipo de “fusión partidista” arroja datos tristes sobre lo hipócritas que son los políticos colombianos. En el caso de Roy Barreras, un médico del Valle del Cauca que inicio su camino político en la juventudes galanistas para luego ser concejal de Cali de la  mano del partido liberal.  Años más tarde se lanzó para gobernador de su departamento en nombre del Partido Cambio Radical, objetivo que no lo logró cumplir.

En el 2006 fue elegido representante a la Cámara por el mismo partido pero se convirtió en uno de los líderes del uribismo al defender a ultranza en el Congreso al expresidente Uribe. Años más tarde lidero el trasteo de parlamentarios al partido de la U y en 2010 fue elegido Senador con la bandera de este mismo partido. Los hechos de “voltearepismo” son más que evidentes.

Con la propuesta de la fusión entre la U y Cambio Radical sale a relucir una vez el carácter cambiante de los políticos. Los orígenes del partido Cambio Radical se remonta a un puñado de ex galanistas que se separaron del partido liberal por no compartir ciertas políticas del tradicional rojo liberal.

Años más tarde y luego de su fundación el partido apoyo a Alfonso Valdivieso, ex fiscal general de la nación, en su candidatura para más tarde retirar y dar su apoyo al líder nato del conservatismo Andrés Pastrana Arango. Luego en la era Uribe, Cambio Radical formó parte del apoyo a la candidatura presidencial de Álvaro Uribe para luego de años de apoyo saliera de la “coalición uribista” con el rabo entre las patas.

Sin embargo durante esta época sufrió una nueva era de transfuguismo de político que en 2009 se refugió baja las alas del partido de la U. Para el año 2011 este partido formó parte de la coalición que llevo a Juan Manuel Santos a la presidencia por el partido de la U.

Sin embargo el pantano que enredo al partido que actualmente lidera Germán Vargas Lleras, es el de los nexos con paramilitares de sus militantes. Varios de ellos fueron capturados por orden de la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia por estar involucrados en el escándalo de la parapolítica. Es un triste panorama para un partido de ex galanistas, cuando el propio Luis Carlos Galán fue quién combatió de frente las penetraciones del mundo del narcotráfico y la delincuencia en la política colombiana.

El caso presidencial

Luego de la negativa de la Corte Constitucional para que Álvaro Uribe fuera elegido por tercera vez  en las elecciones para presidente del año 2010, su ministro estrella Juan Manuel Santos logró de manos del partido de U llegar al Palacio de Nariño sin embargo Santos siempre había sido uno de los políticos más sobresalientes del partido liberal hasta la era Uribe.

El presidente había sido ministro de Comercio Exterior del gobierno de César Gaviria más tarde fue ministro de hacienda del mandato conservador de Andrés Pastrana para finalizar su carrera ministerial con el Ministerio de defensa en el gobierno de Uribe.

En su mandato propuso la “Unidad Nacional” para gobernar junto con la mayor parte de los partidos que se quisieron unir entre ellos los  conservadores, liberales, Cambio Radical, Partido de la U y Partido Verde, formando una mezcolanza por el bien del país.
Hoy el presidente tiene en su mano el as de la paz pero los partidos que se le pegaron al programa de gobierno tienen poco o nada para lanzar al ruedo político. El proceso de paz, uno de los tantos que hemos visto pero con más futuro, se ha convertido en el trampolín salvador de la política. Todos quieren ser parte del gobierno que logró la paz luego de más de 50 años de conflicto.

Así mismo el presidente expresó el deseo de que “reelijan sus políticas de gobierno” que en plata blanca es que Santos quiere que los colombianos lo reelijan. Para ello el presidente decidió revivir la Fundación para el Buen Gobierno, una plataforma política que usó para ser tendencia política durante tantos años, de manos de políticos que han brincado de partido en partido. “Amanecerá y veremos” diría el dicho popular. 

Hoy los partidos políticos y sus militantes, a pesar de sus escándalos e investigaciones, buscan de cualquier forma ser parte del gobierno que muy posiblemente logrará la paz. Casi ningún político se salva del “voltearepismo” reinante en el ente ejecutivo y legislativo.

En algún tiempo los colombianos elegirán y no tendrán opciones serias para escoger, porque la cantidad variada de partidos no tiene líderes. Y ni hablar de la oposición de hoy, liderada por Álvaro Uribe, en donde su mayor figura es un ex vicepresidente que tiene peleando a punta de vallas, con mensajes egoístas y cargados de resentimientos,  a todos los sectores sociales y políticos y que en alguna oportunidad planteó la opción de electrocutar a los jóvenes.

Que “clase” política tan vergonzosa, toda ella, llena de intereses ocultos y egoístas que no benefician a la sociedad colombiana que es la que los elige. “Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece” por ello es necesario mirar hacia el interior para ver que está fallando y desecharlo. Sin embargo con esta fusión entre el Partido de la U y Cambio Radical queda demostrado que en  estas épocas, Colombia tiene los políticos más oportunistas de la historia reciente.